Retomando el trapo rojo: rescatemos el liberalismo

Foro Javeriano

Por Carlos A. Randazzo  Ruiz

“El liberalismo no es pecado” decía a principios del siglo XX el general  Uribe Uribe. En estos tiempos pareciera que lo es.  Porque ser liberal está asociado a pertenecer o apoyar al Partido Liberal Colombiano, colectividad asociada con un sinfín de tramoyas, micos y demás formas de corrupción. Pero ser liberal es mucho más que pertenecer a un partido que se llame liberal. Ser liberal es un modo de pensar, de vivir y de afrontar la vida.

No en vano John Kennedy, símbolo del liberalismo moderno definió el ser liberal de la siguiente forma “ Pero si ser “liberal” es  alguien que mira hacia adelante y no hacia atrás , alguien que le da la bienvenida a las nuevas ideas sin reacciones rígidas , alguien que  se preocupa por el bienestar de la gente –su salud, sus casas, sus empleos, sus escuelas , sus derechos civiles y sus libertades civiles – alguien que cree que puede romper el estancamiento y la sospecha de que nos agarre en nuestra política exterior, si eso es lo que quieren decir con un “liberal”, entonces me siento orgulloso de decir que soy un “liberal”. Por eso mismo ser liberal no es algo malo, es algo bueno

.Hoy más que nunca necesitamos al liberalismo en la palestra pública, en el foro y en el ágora para defender nuestra frágil democracia de los embates furiosos de la extrema derecha y de la extrema izquierda. El liberalismo siempre fue la ideología de aquellos que pensaron en progreso de muchos y no de pocos, un modo de pensar  que creyó en la racionalidad, en la educación y en la dignidad del hombre. Los liberales somos los que creemos en que la persona humana necesita libertad e igualdad para desarrollarse como su conciencia le dicte y así mismo como nuestra conciencia nos dice que hacer también debemos poder manifestar lo en público. Bien decía Manuel Azaña: “la libertad no hace ni mejores ni peores a los hombres, los hace sencillamente hombres”.

Especialmente importante es el legado de los hermanos Kennedy (John, Robert y Edward), ellos vivieron toda su vida los ideales del liberalismo, buscando siempre igualdad, libertad, derechos y oportunidades para las personas. Creyeron así mismo en un rol activo del Estado para mejorar las vidas de las personas desfavorecidas, apoyaron a las minorías raciales, a los homosexuales, a los trabajadores, a las mujeres, a los ancianos y a los niños para que tuvieran una mejor calidad de vida con más  trabajo,  salud, educación  y un sistema de seguridad social. Esos son los valores que deben guiar al liberalismo en todo el orbe (el de los derechos fundamentales de las personas) y no los de un neoconservadurismo disfrazado de neoliberalismo que promueve la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades, considerando a las personas meros instrumentos para lograr el progreso económico.

El liberalismo como credo de la libertad, de la tolerancia y de la concordia debe ser protegido para crear la base moderada que sostenga nuestra republica y nuestra democracia y no lleguemos a la weimarizacion de Colombia.  Entonces los invito a que rescatemos las lecciones de Locke, Montesquieu, Rousseau, Tocqueville, Bentham, Keynes y en nuestra patria de los López (tanto padre como hijo), de Lleras Camargo y de Lleras Restrepo entre otros. Retómenos el trapo rojo  y pórtemelo con orgullo porque el liberalismo actual se ha pervertido y lo ha dejado caer al suelo. En consecuencia debemos renovar los mandos y las bases del liberalismo. Pero a su vez reasumir el ideario perdido.

P.D.: con profundo pesar me he enterado de la muerte del Profesor Ronald Dworkin, uno de los grandes teóricos y filósofos liberales del Derecho.

Mayo 1968: importancia del movimiento estudiantil.

Por Carlos Randazzo

Citando a Herbert Marcuse quien decía : “ Los Estudiantes no tienen , sin duda una visión precisa y detallada de la sociedad que quieren, lo que por otra parte , sería prematuro e irresponsable de su parte, pero saben perfectamente lo que no quieren, y en la fase actual, que es de preparación y no de revolución , es suficiente. En lo que respecta a la universidad, saben lo que quieren. Ellos toman en serio el principio democrático de la autodeterminación y quieren ser educados en la autodeterminación “. Palabras dichas en 1968, que a traigo a colación por todo el tema del debate sobre la reforma a la ley de educación superior y el proyecto de la MANE (Mesa  Amplia Nacional de Estudiantes) para hacer una ley de educación superior más acorde a las realidades y necesidades de la sociedad actual.

Estas palabras resuenan hoy más que nunca.  Las marchas realizadas por el movimiento estudiantil contra la fallida reforma a la educación nos demuestra que los jóvenes tenemos bien claro que queremos para nuestro país: Paz, educación y sobre todo oportunidades.

El movimiento estudiantil es contestatario y esta por fuera de toda lógica de clases sociales porque los estudiantes no somos una clase social homogénea ni pertenecemos a un determinado lineamiento político.

Solo somos personas que deseamos un mejor futuro para nuestro país.  Así como unidos paramos una nefasta reforma que nos perjudicaría a todos, podemos construir  también juntos un mejor mañana (prueba de esto es el proyecto de ley de la MANE).

Descubriremos que es lo que queremos partiendo de saber lo que no queremos: no queremos más guerra, mas militarismo ni sectarismo ni un sistema educativo que forme borregos sino uno que forme ciudadanos autónomos y educados que le aporten al país.

Seamos como decía Jean Paul Sartre en 1968 “la generación que lleve la imaginación al poder”.

Que los valores de paz, democracia y derechos no se queden en los libros sino que vivan en nuestros corazones y sobre todo en nuestras acciones. Los estudiantes no podemos vivir en una burbuja. No podemos ignorar que vivimos en un país de enormes desigualdades donde la pobreza es rampante y los desposeídos son millones.

Debemos actuar para remediar los males de nuestro país e imaginar soluciones creativas para construir una mejor sociedad.

No dejemos que el movimiento estudiantil sea satanizado ni que se convierta en instrumento de oscuros intereses de diversa índole. Si no que sea una herramienta de cambio social.

Seamos la imaginación en el Poder. Como aquel Mayo Francés. Como en 1991.

Carta Abierta a Gustavo Petro

Por Carlos Randazzo

Señor alcalde tal vez usted no me conozca pero sepa que vivo en Bogotá y por lo tanto usted me gobierna.  Quisiera recordarle una frase pronunciada por Alcide de Gasperi, gran estadista italiano: “El político piensa en la próxima elección. El estadista en la próxima generación”. Esta frase tenía el fin de distinguir a los políticos de los estadísticas.  Los primeros buscan perpetuarse en el poder y los segundos cambiar realmente la vida de la gente.

Algo análogo nos ocurre en Bogotá, donde la Alcaldía mayor es vista como un trampolín a la Presidencia de la Republica.  Es claro señor Alcalde que usted aspira a ser presidente lo más pronto posible (posición totalmente legitima conforme a la Constitución y a las leyes), y por eso desea usted terminar rápido todo en Bogotá para proyectarse a nivel nacional y ganar las elecciones presidenciales.

Esta aspiración suya  es legítima pero contraproducente porque lo lleva a querer hacer todo rápido y como se dice popularmente “a las patadas”, sin pensar en las consecuencias de sus decisiones  y en si estas están debidamente fundamentadas, estudiadas y lo más importante ejecutadas de manera eficaz y exitosa.

Creo que pocos dudan sobre los posibles beneficios de sus propuestas de reciclaje, centros de atención a los indigentes o el tranvía por la carrera séptima. Creo que lo que muchos le criticamos a usted son las maneras de hacer las cosas. Una ejecución sobre la marcha sin planificación. También criticamos su talante autoritario y que descalifique  al que no esté de acuerdo con usted  es calificado de mafioso o paramilitar, entre otros epítetos impublicables.  Dentro de la democracia se tiene derecho a disentir, a contradecir y a criticar a los gobernantes,  dijo Thomas Jefferson “entre un Estado sin prensa y con gobierno y uno con prensa y sin gobierno, prefiero lo segundo”  la libertad de  prensa, de expresión y de crítica permite construir un debate democrático sobre los asuntos públicos.

Toda crítica dentro del mismo gabinete es silenciada y se rodea usted de gente leal pero aduladora, que son incapaces de decirle a usted que se equivoca en muchas cosas.

Creo señor alcalde que usted desea un cambio profundo en Bogotá de la noche a la mañana y eso no es posible porque todo cambio toma tiempo, estudio y planificación para que la ejecución del cambio sea exitosa.  No deje que sus ambiciones políticas arruinen la ciudad y la dejen en la postración.

Por el bien de Bogotá, espero que usted reflexione sobre lo que ha ocurrido en su primer año de gobierno y cambie sus actitudes y métodos camorristas. Deje sus afanes de llegar a la presidencia y concéntrese en hacer la mejor alcaldía posible para Bogotá y sus habitantes, y la nominación presidencial llegara naturalmente como fruto del reconocimiento de sus conciudadanos.

Recuerde se lo eligió en pueblo en democracia y no como rey intocable. Recuerde a Lincoln: “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

el futbol : los clasicos

LOS CLASICOS SON INTENSOS que nos hemos quedado afonicos gritando el gol de nuestro equipo, nos tiramos los pelos cuando el rival anota , nos aguantamos la cerveza caliente no sea que nuestro equipo remonte en el minuto 94, hemos dudado de la sexualidad, de la capacidad y de la habilidad del crack del equipo rival y hemos elevado al estatus de semidioses a los del nuestro aunque tuvieran mas barriga que nosotros:) lo lindo del futbol gracias a DIOS existe el futbol 🙂